Arco de caña

Kauen

Tras haber realizado el curso de iniciación de arquería en el club universitario, uno queda con ganas de soltar flechas. Para soltar flechas, necesita un arco. Un arco, sale caro. Por culpa de la inflación y otras razones externas uno se las arregla. Me fui a comprar una caña al Tigre, muy bien acompañado. Una vez en casa la puse al fuego, solita se barniza. La corté y lijé. Por último até dos tiras como había concebido en mi cerebro. Aprendí a trenzar la cuerda, porque sin cuerda el arco no funciona. No me salió en el primer intento, pero lo logré antes de envejecer. Y llegó el momento en que pude tensar el arco. ¡Me olvidé las flechas! Tuve que seguir trabajando. Pronto estuve listo. Colgué una alfombra en el fondo de mi casa y le apunté. Liberé la flecha… se cayó ahí nomás.