El diestro absoluto

Érase una vez José. Érase una vez el hombre que padeció diestritis aguda. Un hombre que un día enfermó y a partir de aquel momento sólo pudo doblar a la derecha. Relativizarán ustedes la gravedad de la patología pensando que hay cosas peores, pero cambiarán de opinión inmediatamente ni bien deduzcan lo que implica sufrir la sintomatología propia de esta dolencia. Sin ser brillantes ni superdotados, entenderán enseguida de que se trata la diestritis en su estadío agudo, enfermedad que condena al paciente a poder girar únicamente hacia la derecha mientras se mueve por el mundo. Terribles consecuencias las que sufrió José, que para ir a comprar facturas a la panadería de al lado de su casa tuvo que caminar cuatrocientos metros. Y a veces hasta tuvo que pedir permiso a sus vecinos para subirse por los techos y así evitar doblar a la izquierda. La diestritis aguda no es una enfermedad terminal aunque mató a José, que un día sin darse cuenta, mientras caminaba por un parque, se metió en una rotonda y ya no pudo salir.