A la carga

Un ser humano al lado de otro, fila de una anchura temible. Hacia atrás, otras filas similares. Sólo puede estimarse la cantidad de individuos que compone aquel enorme prisma rectangular hecho de gente. Todos están quietos, esperando la orden para moverse. Justo en frente, otro prisma rectangular. Dos grupos enfrentados, ambos quietos, esperando el momento para ir uno hacia el otro. De pronto se acercan, los dos al mismo tiempo con una aterradora sincronía, buscan el centro. La tensión crece. Quizás corra una gran cantidad de sangre. Ambos frentes están cada vez más cerca. Casi se tocan. Cuando mutuamente se alcanzan, se entrelazan sin excesiva violencia. Ambos grupos, entramados, se atraviesan hasta que los dos alcanzan el lugar desde el que partió el otro. Una vez más, presenciamos esa falsa batalla medieval que, un semáforo tras otro, adorna la senda peatonal de Florida y Corrientes.