Navidad

Navidad24 de diciembre de 2010.
Pronto sucederá lo que siempre pasa para esta época.
Alrededor del mundo, familias enteras se congregan en torno a la mesa, prontas a degustar una gran cantidad de manjares, en su mayoría propios del invierno. Así esperan esa hora que es al mismo tiempo fin de un día y comienzo de otro, pero no un día cualquiera, sino ese en que nace Jesús.
No es difícil estimar que la gran mayoría de las personas que esta noche estén reunidas se interesan poco y nada por el origen de la fiesta. Con el tiempo, los confites y regalos han dejado de lado ese hecho profundamente religioso del nacimiento de Cristo. Y cada vez es menor su presencia en las reuniones que supuestamente lo celebran.
Uno puede creer o no, es libre de hacerlo. No es necesariamente una decisión, más bien es una sensación. Pero tanto aquellos que son creyentes como aquellos que enfocan su atención en los regalos y las golosinas, estarán reunidos en familia.
Cuando lleguen las doce, o las cero, se dirán cosas lindas y chocarán sus copas. Y entonces, una vez más, dios se las habrá arreglado para reunir familias enteras en todo el mundo. Una vez más, al menos durante unos pocos minutos, las sonrisas iluminarán el mundo más que los tubos fluorescentes.