Hay churros

En algún momento del verano, en una localidad de la costa atlántica.
Como cada verano, los churros invaden la playa. Hasta el momento, ningún estudio científico explica por qué es el churro y no ninguna otra factura, el gran protagonista del verano. Ese trozo de masa frita, esa estrella transformada en prisma mediante extrusión, a veces relleno con dulce, a veces sólo espolvoreado con azúcar, invade toda localidad costera.
Si bien no existen cálculos precisos, gracias a la estimación realizada por un veraneante cualquiera, pudo saberse que la cantidad de calorías que circulan por la playa vestidas de churro son inverosímiles. Al sentarse en la playa, uno puede escuchar los gritos de al menos tres churreros por minuto a lo largo de la tarde, uno o dos durante la mañana.
Aceptando el promedio de dos churreros por minuto entre las 11.00 y las 17.00, se deduce fácilmente la cantidad de 120 pasadas de churrero por hora. Considerando que estos vendedores ambulantes van y vienen, podemos suponer que el mismo churrero pasa más de una vez por el mismo lugar. Así podemos reducir nuestra estimación a 40 churreros por hora.
El veraneante cualquiera, autor de esta estimación, asume que cada uno de esos que los ofrecen a gritos, recarga su canasta o carrito una vez por hora. Considera además que cualquier churrero debe llevar consigo unos 48 churros al iniciar el recorrido. Mediante el uso de operatoria matemática básica, en seguida sabemos que en una hora, circulan por la costa de una única localidad 1920 churros. Alcanzándose durante el día la enorme cantidad de 11.520 trozos de masa frita.
Siguiendo con la matemática, como cada churro tiene 65 calorías, la cantidad de energía alimenticia contenida en los churros durante una jornada de playa asciende a 748.800kcal. Esperamos que las autoridades pongan de inmediato el foco en la problemática de la invasión del churro y así puedan evitar la inevitable obesidad consecuente. Algunos dudan de que los 11.520 trozos fritos sean ingeridos. Se sabe que la cantidad de 748.800 calorías sería suficiente para alimentar a un deportista de alto rendimiento que pesara 22.691 kilogramos o a 37 equipos de voleibol profesional y un equipo de fútbol cinco.