Se la fumó

Mijaíl Bajtín fue un reconocido crítico literario y teórico del lenguaje soviético. Nació en el año 1895 en el Imperio Ruso, y murió sin mudarse, en 1975 en la Unión Soviética. No me interesa comentar aquí a dónde estudió ni qué pensó acerca de la literatura. Tampoco si tuvo suerte en la vida o sufrió bastante. Sólo pretendo compartir mi sorpresa. Si me tomo la molestia de escribir datos precisos, tanto cronológicos como geográficos, es porque el personaje de esta historia es verdadero. Totalmente real.
Mijaíl Bajtín, en algún momento, parece haber molestado a Stalin. Por lo que el líder ruso lo condenó al exilio en Siberia. Mijaíl no estaba muy bien de salud y consiguió convencer al estado soviético de que lo mandaran a un lugar un poco menos inhóspito.
Terminó trabajando de contable en Kustanái. Durante aquel tiempo escribió una obra titulada El discurso de la novela. Pasó el tiempo y después de moverse de un lugar a otro, volvió a Moscú.
Y aquí es cuando pasa lo que pasa. En 1941, ya iniciada la segunda guerra mundial, Bajtín tenía muchas ganas de fumar, pero no tenía papel. Tenía tabaco, pero no papel. Así que, con mucha paciencia, este teórico soviético, se iría fumando de a poco uno de sus originales, del que hoy no quedan más que unas páginas.
Bajtín destruyó así una de sus obras.
Mijaíl se la fumó.