Accidente en el infierno

JapónDrásticos cambios han sufrido en los últimos días los números de distintas encuestas electorales. Cuando faltan sólo dos meses para las elecciones presidenciales del inframundo, el terrible accidente ocurrido durante la construcción del enorme puente que pretendía unir las placas tectónicas del Pacífico y América del norte, pone en duda el hasta ahora indiscutible triunfo del candidato del diablo.
Este accidente, en el que murieron unas trescientas almas del infierno, complicará mucho el tránsito turístico entre ambas placas. El megaproyecto, originalmente impulsado por la gobernación de la placa tectónica del Pacífico y al que se sumaron las gobernaciones de las placas de Nazca, Sudamérica y América del norte, quedará suspendido por el momento. Así lo hizo saber el estado nacional tras detener las obras. Decisión que no sólo se debió a la gravedad del accidente, también al antecedente ocurrido entre las placas de Nazca y Sudamérica hace poco más de un año.
El presidente del infierno relativizó la gravedad del accidente. Declaró que, a su entender, la muerte de trescientas almas no era grave, sobre todo porque ya habían muerto antes. Ante la insistencia de la prensa, que quería saber cómo iban a hacer ahora los habitantes del inframundo para irse de vacaciones, el primer ministro del demonio fue tajante: “Los habitantes del infierno están acá porque se portaron mal en algún momento, así que no sé hasta donde pueden pretender vacaciones”.
Como siempre, en la superficie del planeta, las consecuencias del accidente fueron tremendas. Al terremoto producido por el derrumbe de las columnas de hormigón de la obra, los seres humanos le asignaron un valor de 8,9 en la escala de Richter. En Japón hubo decenas de miles de muertos. No se sabe aún, cuantas de sus almas irán al infierno. Se teme por una explosión demográfica en la región infernal nipona.