Apolo 13

lunaYa han pasado muchos años, pero hubo un momento en que el hombre estaba obsesionado con el espacio. El espacio exterior. Le fascinaba la posibilidad de salirse de la atmósfera terrestre. Primero alcanzaba con eso. Salir a dar una vuelta, como hizo Yuri Gagarin a bordo de la Vostok 1 el 12 de abril de 1961. Y todo para decir después de aterrizar que el planeta era azul.
Pero hoy es 13 de abril de 1970. En Buenos Aires vemos cómo las agujas del reloj recorren esa porción del día que son las once de la noche. Y allá afuera, a unos sesenta mil kilómetros de la Luna, flotan tres hombres. James Lovell, John Swigert y Fred Haise están a bordo del Apolo 13. Allá afuera no sabemos que hora es. Lo que sabemos es que ahora, los tres sienten una explosión. Suponemos que se asustan un poco.
Los tres se miran. Quizás algún meteorito, de los bastante pequeños, impactó en el exterior del módulo. Pero en este momento confirman algo mucho peor. Explotó uno de los tanques de oxígeno. El comandante Lovell mira por la ventana. Lo único que ve es un cielo negro, espacial. Ahí afuera no hay oxígeno. Adentro del módulo todavía se puede respirar, pero no se sabe hasta cuando.
Cualquiera que vea a estos tres hombres puede comprender perfectamente que no sienten miedo. Sufren una profunda desilusión. Con un tanque de oxígeno menos no alcanza el tiempo para pisar la Luna y volver. Van a tener que conformarse con darle una vuelta. En un simple, pero orbital amague.