Rifle politécnico

Primero viajemos en el tiempo. Unos años. Veintidós. Para atrás. Digo, hacia el pasado. Si viajamos al revés no vamos a ver nada. Esto va a ser como una película. Para aprovechar el tiempo que nos lleve viajar hacia 1989, nos vamos moviendo hacia Canadá. Buscamos la ciudad de Montreal. Cuando lleguemos, Charles Dutoit ya habrá dirigido la orquesta sinfónica de la ciudad unos doce años. Y lo va a seguir haciendo muchos más.

Una vez en Montreal vamos a tener que pedir indicaciones. Podemos hacerlo en inglés o francés. El español no es demasiado comprendido por estas tierras. Ni hablar de los argentinismos contemporáneos. How can I go to L’École Polytechnique de Montréal? Así usamos las dos lenguas oficiales.

Un miércoles común y corriente. Hasta ahora. Por recomendación de la historia, pongámonos el chaleco antibalas. Este sexto día de diciembre está por quedar en la historia. Ahí aparece. ¿Lo ven? Ese es Marc Lépine. No, aún no lo conoce nadie. ¿Viste? Tiene un rifle. Dejémoslo pasar. Esa debe ser el aula. Ahí entra.

Ahora, espiando a través de la cerradura de la puerta, vemos como este perturbado muchacho de veinticinco años está separando a los hombres de las mujeres. Los está acomodando. Unos en una punta, unas en la otra. ¿Que qué va a hacer? Esto es contra el feminismo, acaba de gritar. Disparo. Disparos. Impresionante. Acaba de tirar contra las nueve mujeres del aula. Mató a seis. Corrámonos que ahora sale.

Sigámoslo. Pero de lejos. Se mete en la cafetería. Disparo. Sigue por los pasillos. Disparos. Acerquémonos un poco, que no lo vemos. Ahí está. Ya pasaron como veinte minutos desde que entró en el aula. ¡Se voló la cabeza!

Es la masacre de Montreal. ¿Cuántos murieron? Catorce mujeres. También quedan unas diez mujeres heridas y otros cuatro hombres. Bueno. Volvamos al futuro, ya vimos suficiente.