Cazando bosón

El mundo supo no hace mucho tiempo, que un grupo de científicos tenaces y perseverantes, de esos que ostentan una sobredosis de paciencia y pudieron construir el acelerador de partículas más grande del planeta porque les prestaron mucha plata, después de haber congelado el subsuelo de Francia y Suiza y haber acelerado algunos protones a una velocidad muy cercana a la de la luz, tras romper el record de energía registrado por aparatos parecidos y alcanzar colisiones de 8 Tera Electrón Voltios (poco más de la mitad de la energía máxima que puede soportar) han encontrado una sombra que parece ser consistente con la existencia del bosón de Higgs.

Esto es muy alentador. Todos ustedes entienden, aún sin dedicarse a la física de partículas, que si algo hace sombra, existe. Así que quizás pronto pueda confirmarse el modelo estándar de la física cuántica. Una ecuación gigante que indica cómo se relacionan un montón de partículas muy pequeñas, que nadie puede ver, pero de las que estaríamos hechos. Incluso podría obtenerse alguna evidencia que respalde la supersimetría.

El problema está en que el bosón de Higgs es tan pero tan chiquito, que los científicos no pudieron meterlo en un frasco. Incluso logró atravesar las paredes del detector Atlas y salió volando al exterior. Esto, sin duda, va a complicar el asunto, ya que a pesar de que la partícula ya tiene pedido de captura internacional, las policías del mundo explicaron que no tendrán forma de verla y mucho menos, de ponerla en un frasco.

El más triste debería ser Higgs, quien en 1964 creó el bosón con un papel y un lápiz. Sin embargo él está tranquilo. Nunca lo van a agarrar, aseguró, decae a los pocos segundos de la colisión.