Estilo libre

Tenés que subir todavía más el codo. Eso dijo Rodrigo, y Rodrigo, el otro, supo que tenía razón pero no pudo evitar sentir cierta molestia. No entendía por qué aquel se preocupaba tanto por los detalles de los movimientos de su cuerpo. Intentó subir un poco más el codo, no porque lo creyera útil sino más bien para evitarse la próxima corrección de Rodrigo. Así Rodrigo iba corrigiendo de a poco el movimiento de sus brazos.

Las piernas están un poco abajo. Tendrían que estar un poco más arriba y las rodillas deberían flexionarse un poco menos. Otra vez Rodrigo corrigiendo y Rodrigo, ya cansado de tanta atención puesta en los detalles pensó en otra cosa.

No estamos estirando bien el brazo al final y quizás tengamos que rotar un poco más el tronco. Rodrigo insistía con las correcciones. Así pensaba mover su cuerpo de una manera más eficiente reduciendo el cansancio. El otro Rodrigo ya no le prestaba atención.

Cuando giramos la cabeza nos hundimos un poco. No sé bien a qué se debe. Esto último lo dijo como preguntando, era claro que esperaba una respuesta de Rodrigo. Y entonces, el que se había distraído volvió a poner su atención en el cuerpo y después de pensar un poco propuso una solución.

Creo que cuando giramos la cabeza para respirar estamos rotando aún más el tronco y esto nos hace perder estabilidad. Pasa más cuando respiramos del lado derecho. Tratemos de girar la cabeza sin alterar el movimiento del tórax.

Así fue como Rodrigo, el que estaba aburrido y no quería tomarse la natación tan en serio, terminó corrigiendo al perfeccionista. Todavía ninguno de los dos había solucionado el problema cuando alcanzaron, al mismo tiempo, el final de la pileta.