Máquina de hielo

Merece la pena detenerse en la fabricación de esos cubitos de hielo que vienen en grandes bolsas para meter en barriles llenos de botellas. Es que se trata de un producto que habiendo sido producido por miles de empleados casi esclavos durante años, hoy se produce con la más alta tecnología y métodos automáticos.

Hace ya tiempo que la planta de estos cubitos de hielo dejó de ser un congelador gigante en el que miles de operarios llenaban y vaciaban cubeteras, de esas que tienen un palito en el medio y hacen hielo tubular. Los dueños de la fábrica quisieron modernizarse y por eso consideraron otros procedimientos.

Pensaron, en algún momento, en poner todas las cubeteras en el suelo y rociar la planta con nitrógeno líquido, congelándolo todo al instante. Pero era un poco peligroso y además necesitaban continuidad en la línea de montaje.

Así fue como se decidieron por el mecanizado. Hoy el proceso de producción comienza en una gran pileta llena de agua a la que se mantiene bastante fría, entre 5 y 10 grados. Por uno de los extremos, se conecta a unos rodillos super fríos que van chupando agua. Así se obtiene, por extrusión, una barra continua de hielo de 7 centímetros de espesor por 2 metros de ancho. Luego se cortan bloques de 6 metros de largo con los que continúa el proceso.

Se los coloca en unas mesas muy grandes y ahí mismo, con gran velocidad, una fresa con control numérico computarizado, come todo el hielo que sobra dejando por cada placa, unos 4800 cubitos cilíndricos con un agujero en el medio. En seguida el producto es envasado en las tradicionales bolsas de hielo y el material sobrante, que se derrite lentamente (porque en la fábrica siempre está prendido el aire acondicionado) es llevado en unas carretillas hasta la pileta, aprovechándose el agua en su totalidad.

La próxima vez que compren una bolsa de hielo, sepan que muchos de esos cubitos son reciclados. Gran compromiso ambiental el de esta fábrica.