Nombre variable

Definitivamente es mejor llamarnos por el nombre. Existe un hecho muy extendido al menos en el mundo occidental, que es el único que llego a oír porque el sonido no viaja tanto. Llamamos mamá a nuestra madre aunque tiene un nombre. Llamamos abuelo al padre de nuestra madre a pesar de que tiene un nombre. Entonces nuestro abuelo habla con nosotros de su mujer diciéndole abuela, pero cuando habla con sus hijas, le dice mamá.

Este tipo de recurso oral, consistente en el etiquetado variable de un mismo sujeto, es potencialmente confuso. Para entender de qué estamos hablando sólo hace falta detenerse un momento y considerar este mismo tipo de comportamiento lingüístico fuera del ámbito familiar. Imagínense si dijéramos computadora cuando hablamos con nuestros amigos, pero designáramos la misma cosa como máquina de escribir al hablar con nuestra tía. ¿Y si al hablar con nuestros padres le dijéramos palangana?

El nombre es la forma más precisa de designar a un individuo. Si en vez de referirnos a una persona como mamá, abuela o mujer le decimos María, entonces usamos una sola palabra cuando antes usábamos tres. Entonces todo es mucho más claro para todos.

Pensarán algunos que decirle María a su mamá resulta un poco raro, sobre todo si no se llama así. Quizás les suene poco cariñoso, frío. Pero sepan que si llaman a la gente por su nombre las personas a su alrededor podrán disfrutar un mínimo de ahorro de energía cerebral.