Ondas vs. meniscos

Nadie hubiera podido predecir las terribles consecuencias que ocasionarían los teléfonos celulares en las rodillas humanas. Es que el cambio de conducta que provocan los nuevos inventos y el avance de la tecnología no siempre puede predecirse.

Habrán notado ustedes que la gente que hoy circula feliz, caminando con teléfonos inteligentes entre sus manos, hace tiempo dejó de caminar derecho. Pensarán inicialmente que no tiene importancia. Que da lo mismo caminar en línea recta que dibujar ondas sinusoidales en el suelo. Pero no es así.

Aún cuando descartemos el problema de los impactos intercorporales, me refiero a las personas que se chocan unas con otras por tener la vista fija en una pantalla táctil y no mirar hacia dónde van, el incremento de la distancia caminada es notable.

Es de público conocimiento que la trayectoria más corta entre dos puntos es la línea recta. Claro que algunas películas de ciencia ficción han sugerido que en realidad la mínima distancia entre dos puntos es siempre cero porque es posible curvar el espacio y cerrarlo sobre sí mismo. Ahora bien, si un individuo de sexo cualquiera camina mirando su teléfono, desviándose de la recta periódicamente tan sólo cinco centímetros a cada lado, y lo hace con una longitud de onda de veinte centímetros, el incremento de la distancia recorrida es del cincuenta y siete por ciento. Puede estimarse fácilmente recurriendo a la famosa fórmula que reza pi por diámetro.

Esto es bastante terrible si se asume que una persona promedio, que antes caminaba unos 360 kilómetros al año, hoy recorre más de 560. Sin duda, este hecho provocará una aceleración considerable del desgaste de los meniscos, esos cartílagos que tenemos en la rodilla. Quizás en unos años, no alcancen los cirujanos y traumatólogos.