Apolo XI

Espero que no los descompongan las olas del océano pacífico. En un rato van a confirmar que vale la pena estar acá. ¿No les gusta el mar? Pero el espacio supongo que sí. ¿A quién no le gusta el espacio?

Hoy es 24 de julio de 1969. Hace apenas unos días el hombre pisó la Luna. Emocionante. Ya adivinaron, ¿no? Estamos esperando que esos valientes lleguen de nuevo a nuestro planeta. En cualquier momento, el ladrillo que los transporta se chocará con la atmósfera.

A cuarenta mil kilómetros por hora. Sí, rapidísimo. No, es cierto. Inicialmente no iban a caer acá, pero hubo algunas complicaciones climáticas. Prendamos la radio de Houston, así escuchamos bien todo.

Parece que viene todo bien, pero se corta la comunicación. Claro, lo que pasa es que la energía cinética de la nave se disipa en calor cuando la atmósfera le ofrece resistencia. Llega como a tres mil grados centígrados. Sí, cocinás cualquier cosa. Con el calor parece que se forma una capa de aire ionizado que corta todas las transmisiones.

Ahí vuelven a hacer contacto. Ahí está, ¿la ven? Ahora se mueve a unos pocos cientos de kilómetros por hora. Se abren los paracaídas. ¡Qué belleza! Cae con mucha elegancia. Una pequeña caída para el módulo, una gran caída para la humanidad.
Quedamos un poco lejos, ni oímos el ruido del impacto contra el agua. Ya no hay mucho más que ver. ¿Cómo sigue? Ahora los van a dejar en cuarentena. ¿Que cómo sé? Es que yo vengo del futuro. Qué se yo, no deben querer que haya una epidemia de gripe espacial.

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