Hágase la luz

¿Ya están listos? Vamos rápido hasta 1880 que no nos queda mucho tiempo. ¿Sabés qué? Mejor cambiate de ropa que dos siglos para atrás vas a llamar muchísimo la atención. Vamos a leer un pequeño boletín, que sin duda va a cambiar la historia. Ya sé, es difícil sorprenderte a vos que vivís en la época de las pantallas táctiles y los aceleradores de partículas, pero mi intención no es sorprenderte. No soy un mago. Quiero que seas testigo de un evento, y no es uno cualquiera.

Hace un frío bárbaro en la parte de arriba del continente americano. Con mi campera de polar estaría lo más bien, pero no es tela para 1800. Vengan, vamos por acá. ¿Qué buscamos? El boletín de la oficina de patentes. Paciencia, ya vas a ver. Sí, es 27 de enero. ¿Se venderá en los kioscos de diarios?

¿Alguien trajo dólares de esta época? Sí, no había pensado en eso. Vamos a tener que pedir el boletín prestado y si no nos prestan uno, lo robamos, total después nos volvemos al siglo veintiuno. ¿Lo conseguiste? Mirá lo útil que resultaste, viste que además de leer hacés otras cosas.

Un segundo que busco lo importante… ¡Acá está! La publicación de la patente que solicitó Thomas Edison para registrar su lámpara incandescente. Claro, empieza la era de la luz eléctrica. Bueno, no hay mucho más para hacer, aunque podríamos pensar qué destino darle a los millones de velas que acaban de quedar obsoletas.