Guai Fai

Se habrán preguntado ustedes cómo es que la información almacenada en un servidor escondido por ahí o en sus teléfonos, quizás en una computadora de la red de su oficina, puede viajar por el aire así como así, sin ser vista. Intentaré satisfacer su curiosidad explicando en detalle el proceso del transporte de información digital de manera inalámbrica, sin usar conceptos que por ser propios de la ciencia sean de comprensión dificultosa.

A su computadora o teléfono llegan ordenadamente unos paquetitos invisibles. Eso ya lo sabían porque no los ven nunca. No son tan pequeños como imaginan, tendrán unos ocho milímetros de diámetro. Pero como son casi transparentes no se ven, a no ser que uno tenga una máquina de humo y un par de punteros láser.

Los escupe el modem por la antena y después van a los saltitos hasta el dispositivo de destino. Pueden saltar alrededor de cuatro metros describiendo parábolas bastante deformes, porque como tienen un peso muy pequeño a la gravedad le cuesta agarrarlos. Tienen dificultades para caminar por las paredes, así que suele ser más fácil encontrarlos en el piso. Cuando llegan hasta su destino buscan una hendidura por donde filtrarse. Casi siempre hay una, porque las máquinas modernas necesitan disipar calor por algún lado.

Cuando entran el final es fácil. Buscan a la antena receptora y simplemente dicen: ¿puede decirme a dónde queda el navegador? Ahí nomás la antena los ubica. Van derecho hasta ese conector, explica, doblan a la izquierda. Después siguen de largo hasta que vean el procesador, ahí van a ver la puerta.

Si hay mucha gente durante el recorrido pueden tener problemas. Incluso pueden verse obligados a treparse arriba tuyo. Así que ya sabés, si tenés cosquillas y no sabés por qué, son paquetitos de información.