El multiplato

La idea era genial. No entendía por qué a nadie se le había ocurrido antes. Rodrigo no pensaba que fuera a hacerse millonario, no. Tiene muy claro que las ideas no valen nada. Pueden producir cosas que valen mucho dinero. Pero por sí mismas, no valen nada. Millones de neuronas adentro de los huesos de su cabeza, algunas excitando a sus vecinas, otras inhibiéndolas, habían chispeado un patrón complejísimo. Y de ahí, de esas chispas indescifrables, había emergido esta idea. Quizás si tan sólo una de esas neuronas no hubiera estado ahí, la idea sería otra. Pero es ésta.

La gran mayoría de la gente está tan concentrada en los problemas de cierta gravedad que ideas como ésta, se le pasan de largo. Ideas que pueden cambiar la vida de millones de personas. No de una manera drástica. Si estabas enamorado, vas a seguir enamorado. Si te estás por morir, te vas a morir. Si te estaba por llegar un telegrama de despido, te va a llegar igual. Pero quizás puedas disfrutar tu tiempo un poco más que ayer. Porque Rodrigo no está pensando en resolver las modernas epidemias de sarampión facilitadas por los alérgicos a las vacunas, sino solamente en sentir un placer mayor al comer.

Decíamos, en realidad yo decía (ustedes apenas leen), que Rodrigo no podía creer cómo nadie había dado en el clavo antes. Y hay mucha gente en su situación. Hablo de padres cuyos hijos de 6 meses empiezan a probar distintas comidas. Siempre le había parecido que las milanesas contaminadas con puré de papas, apenas un poco, perdían personalidad. Lo mismo cuando los jugos de un bife de chorizo humedecen las paredes de las más crocantes papas fritas, que no se pueden defender.

La solución siempre había estado ahí. Ahí delante de todos los bebés en sus sillitas de comer. Había bebés con dientes, bebés sin dientes, bebés bien sentados o curvados con la cabeza caída. Pero siempre en todos los casos, frente a ellos, bajo la custodia de una madre, un padre, una abuela o una tía, un plato con divisiones. Como el que ahora usa Rodrigo para mantener separada la ensalada de rúcula que chorrea aceite, de la hamburguesa casera de carne picada rellena de queso.